El médico psiquiatra Demian Rodante, especialista en prevención y abordaje del suicidio, llegó a Misiones para capacitar a profesionales de la salud en la evaluación y manejo del riesgo suicida. En diálogo con Canal Doce, explicó que la formación busca incorporar herramientas prácticas para mejorar la detección temprana, la intervención y la derivación de personas que atraviesan una situación de riesgo.
“El objetivo es que los profesionales incorporen herramientas que puedan aplicar desde el primer día en sus consultorios y ámbitos de trabajo”, señaló Rodante. Además, remarcó que la capacitación se desarrollará junto al IPS Misiones y estará destinada a equipos de salud mental.
El especialista sostuvo que una de las principales dificultades radica en la escasa formación específica sobre esta problemática durante la etapa universitaria. “La idea es entrenar a los profesionales para que incorporen prácticas concretas al abordaje cotidiano del riesgo suicida”, afirmó.
Herramientas para la detección y el acompañamiento
Rodante explicó que las señales de alerta pueden manifestarse mediante cambios de conducta, aislamiento social o expresiones directas e indirectas relacionadas con la muerte. “Lo mejor que podemos hacer es preguntar de manera directa si la persona atraviesa un momento difícil o pensó en quitarse la vida. Esa pregunta no genera un riesgo adicional y permite abrir un espacio de ayuda”, expresó.
Asimismo, indicó que la intervención inicial debe incluir una escucha activa, la identificación del problema que atraviesa la persona, la disuasión mediante alternativas posibles y la derivación a un profesional, acompañando el proceso hasta que reciba atención.
Rodante afirmó que la prevención requiere derribar mitos instalados socialmente, como creer que todas las personas con ideas suicidas padecen un trastorno psiquiátrico o que nunca expresan señales previas. “Es necesario reemplazar esos conceptos por información respaldada por evidencia científica”, indicó.
Además, consideró que la capacitación debe extenderse a todo el sistema sanitario y también alcanzar a otros actores de la comunidad. “No solo los profesionales de salud mental necesitan estas herramientas. Médicos, docentes, madres, padres y referentes comunitarios también pueden cumplir un rol clave en la detección temprana”, explicó.




