Los afiliados al PAMI denuncian que conseguir una consulta médica se ha convertido en una odisea. Marta Vocos relató que recién podrá ver a su cardiólogo en mayo, tras meses de postergaciones. Silvana agregó: “Los turnos son a tres, cuatro o cinco meses”. Jorge resumió: “Es una odisea conseguir turnos”.
El acceso a tratamientos también se complica. Cambios en la cobertura y aumentos de bolsillo obligan a los jubilados a elegir entre comer o comprar remedios. Marta señaló: “No puedo comprarlos sin descuento”. Silvana explicó que su medicación crónica cuesta más de 60.000 pesos incluso con PAMI. Roberto Magurno cuestionó: “Algunos medicamentos los consideran cosméticos, pero son imprescindibles”.
Los trámites administrativos y las demoras en autorizaciones agravan el panorama. Norma Ourfalian, referente de un centro de jubilados, advirtió: “Nunca vi tantos afiliados con problemas de salud urgentes”. A la vez, subrayó que los haberes no acompañan el costo de vida, lo que profundiza la crisis.
El conjunto de testimonios expone un escenario crítico: la espera se convierte en el principal obstáculo, afectando la continuidad de tratamientos y la atención de enfermedades crónicas. Para muchos jubilados, la salud depende de un sistema que hoy no logra dar respuestas.




