30 de noviembre de 2025

Aumenta la morosidad en el pago de la luz y se multiplican los cortes

La morosidad en el pago de la luz se duplica en Misiones y las cooperativas encienden alertas.

La morosidad en el pago de la energía eléctrica se transformó en un termómetro del deterioro económico que golpea de lleno a los hogares misioneros. Las cooperativas del interior, responsables de abastecer a miles de usuarios, registran en los últimos meses un salto inédito en los atrasos y en la cantidad de cortes por falta de pago.

Ángel Kuzuka, presidente de la Federación de Cooperativas Eléctricas de Misiones (FECEM), trazó un panorama preocupante: “Se duplicaron los casos de morosidad; lo vemos en la cantidad de cortes que debemos realizar cada mes”.


Un fenómeno extendido

El problema no es aislado. En un país donde el costo de los servicios públicos aumentó muy por encima de los salarios, la energía se convirtió en un gasto que muchas familias ya no pueden afrontar en tiempo y forma. Estudios nacionales señalan que la canasta de servicios básicos creció más de 500% real en dos años, obligando a millones de usuarios a priorizar alimentos y alquiler por encima de las facturas.


En Misiones, las cooperativas lo perciben de manera directa: si antes en una localidad se realizaban 40 cortes, ahora deben ejecutarse entre 80 y 90. La morosidad se duplicó y las cuadrillas que recorren pueblos y barrios para reconectar suministros conocen mejor que nadie el pulso de la crisis.


Conducta de pago deteriorada

Lo que antes era una obligación mensual dentro de los primeros días, ahora se dilata durante semanas. “El vencimiento siempre es el 5 o el 10, pero la gente paga el 15, el 20 o el 25, según va juntando plata”, explicó Kuzuka. La cadena de pagos se estiró y, cuando no llega, se genera una morosidad que las cooperativas tampoco pueden sostener. La mayoría aplica cortes al acumular dos facturas vencidas, un criterio que se volvió cada vez más frecuente.


Cooperativas en tensión

La situación no solo afecta a los usuarios. Las cooperativas, que funcionan con recursos propios y sin subsidios directos, enfrentan dificultades crecientes para cumplir con sus compromisos mensuales con Energía de Misiones (EMSA). Con ingresos que entran tarde y de manera irregular, muchas entidades deben reprogramar pagos, acumular deudas temporales o ajustar su funcionamiento interno para sostener la prestación del servicio.


A nivel nacional, el problema se repite en prácticamente todas las jurisdicciones. En algunas provincias, la morosidad supera el 40% entre los hogares de ingresos bajos y medios. La eliminación progresiva de subsidios y la inflación que erosiona el poder adquisitivo empujan a los usuarios a postergar facturas, solicitar planes de pago o directamente enfrentar cortes.


Riesgo sistémico

En Misiones, las cooperativas cumplen un rol clave: llegan a zonas rurales donde no operan empresas privadas ni grandes distribuidoras, y dependen del pago de cada usuario para sostener su infraestructura. Con costos en alza, menor capacidad de inversión y dificultades para afrontar gastos operativos, la morosidad se convierte en un riesgo estructural.

El panorama obliga a encender alertas. La FECEM advierte que, si la economía no mejora y los salarios no acompañan el costo de vida, la tensión entre usuarios endeudados y cooperativas desfinanciadas será cada vez mayor.

Por ahora, los números hablan solos: más retrasos, más cortes de suministro, más familias estirando al máximo el pago de la luz. Un reflejo claro de la crisis que atraviesa la provincia y el país.