El documento elaborado por la Universidade Federal de Santa Maria y la Facultad de Ingeniería de la UNNE advierte que El Niño volvió a intensificarse en agosto y presenta una probabilidad superior al 90 % de llegar a una fase muy fuerte entre fines de 2026 y comienzos de 2027.
Las proyecciones meteorológicas muestran un escenario heterogéneo: el SMN prevé lluvias superiores a lo normal en el norte del Litoral, mientras que en el centro-oeste del Chaco se mantendrían condiciones normales. Los modelos internacionales (ECMWF y NOAA) coinciden en una señal húmeda sobre el Alto Paraná y la cuenca del Uruguay, aunque difieren en la magnitud de los acumulados.
En el plano hidrológico, el sistema GloFAS-Copernicus proyecta un aumento de los caudales del Paraná medio desde octubre, con picos en noviembre y diciembre. El informe aclara que se trata de una hipótesis de vigilancia y no de un pronóstico operativo, ya que el modelo simplifica la operación de embalses como Itaipú y Yacyretá.
La Agência Nacional de Águas informó que los reservorios brasileños del Paraná almacenaban el 67,95 % de su volumen útil al 15 de septiembre, con niveles elevados en el Iguazú y vertimientos asociados a la crecida. El texto subraya que la capacidad de regulación es limitada porque los embalses también cumplen funciones energéticas.
Finalmente, el informe recomienda acelerar acciones de preparación ante la primavera y el fortalecimiento del fenómeno, sin declarar emergencias anticipadas: revisar capacidades, reducir vulnerabilidades y asegurar mecanismos de respuesta rápida si los pronósticos de corto plazo lo requieren.




