Las tensiones en el sector yerbatero siguen sin encontrar alivio. En un escenario marcado por la desregulación nacional, el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) reunió a sus representantes para debatir la fijación de un precio de referencia para el kilo de hoja verde. La propuesta, que buscaba otorgar previsibilidad a los productores primarios, terminó sin acuerdo.
La votación reflejó la división interna: siete miembros se pronunciaron en contra —entre ellos el presidente Rodrigo Correa (Gobierno Nacional), María Gabur (Gobierno de Corrientes) y referentes de la industria y cooperativas—, mientras que solo tres apoyaron la iniciativa: Ricardo Maciel (Gobierno de Misiones), Marisol Fracalossi y Roberto Ferreyra (Productores). Kevin Knott (Productores) y Carmelo Rojas (UATRE) optaron por la abstención.
La falta de consenso deja a los productores en una situación delicada: comercializan su materia prima a valores sensiblemente menores, justo en un momento en que los costos de insumos se disparan. La discusión por un precio de referencia, que podría haber marcado un horizonte más claro, quedó en suspenso y expone la fragilidad del sector frente a las reglas del mercado.




