A días del inicio de la visita del papa León XIV a la Argentina, el Gobierno nacional blindó el espacio aéreo y endureció los mecanismos de defensa preventiva. Mediante el decreto 1334/2026, publicado este miércoles en el Boletín Oficial, el presidente Javier Milei autorizó el derribo de aeronaves de origen externo que sean declaradas formalmente como hostiles y representen un peligro inminente para las concentraciones masivas y los objetivos estratégicos previstos durante la gira papal.
El operativo conjunto se desplegará entre el domingo 8 y el miércoles 11 de noviembre en los epicentros de la agenda del Sumo Pontífice: la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Luján y la provincia de Córdoba. La normativa, rubricada también por el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el titular de Defensa, Carlos Presti, responde a la alta concentración de fieles y a la presencia confirmada de delegaciones oficiales y mandatarios extranjeros.
La coordinación operativa quedó en manos del Comando Conjunto Aeroespacial, que aplicará un estricto protocolo de escalada progresiva. El uso de la fuerza letal fue catalogado como última ratio: únicamente podrá ejecutarse tras agotar instancias de identificación visual, interceptación en vuelo, advertencias radiales y la intimación obligatoria de aterrizaje. Además, cualquier disparo defensivo requerirá una declaración formal de hostilidad y la autorización expresa del Ministerio de Defensa, bajo la premisa de minimizar riesgos sobre la población en superficie.
En contrapartida, el decreto trazó una línea divisoria para las aeronaves de matrícula o procedencia interna, cuyo abordaje continuará estrictamente encuadrado bajo la Ley de Seguridad Interior, reservando el empleo del poder de combate militar a supuestos de excepción explícitamente tipificados por la legislación vigente.




