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03 de noviembre de 2026

Nación volvió a presionar por la reforma del INYM, pero chocó con el freno de los directores

Los emisarios de Buenos Aires llegaron a Posadas para derogar 21 resoluciones y pasar controles al SENASA, pero se fueron con las manos vacías.

El Gobierno nacional intentó apurar el paso este martes para aplicar un recorte de fondo sobre el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), pero la jugada quedó empantanada. En una reunión extraordinaria del Directorio que expuso las tensiones abiertas entre Buenos Aires y la cuenca yerbatera, la comitiva enviada desde la Capital debió pegar la vuelta sin el aval al proyecto que busca derogar 21 resoluciones históricas, recortar facultades de fiscalización y transferir tareas de control al SENASA.

Más allá del debate técnico sobre la desregulación, en los pasillos del organismo se libra una carrera contra el reloj electoral. En el sector productivo tienen claro el motivo de la insistencia porteña: el Ejecutivo nacional busca sellar la reforma antes de la inminente renovación de nueve de las doce bancas del Directorio.

La lectura que hacen varias entidades de base es directa: Nación pretende capitalizar la actual correlación de fuerzas, donde el presidente del Instituto, Rodrigo Correa, venía articulando una mayoría ajustada de siete votos para convalidar decisiones resistidas por los colonos. Con mandatos al borde del vencimiento y dirigentes cuestionados por no respetar la postura de las chacras, esa mayoría tiene fecha de caducidad.

“No se resolvió absolutamente nada. Tenemos un cronograma para seguir discutiendo de forma presencial y por Zoom”, resumió tras el encuentro uno de los directores presentes. La postura frente a los emisarios fue unánime en frenar la pelota: “Le dijimos que no íbamos a resolver nada hasta no tener el mandato explícito de nuestras bases”. Cada sector bajará ahora el borrador a sus asociaciones antes de dar una respuesta definitiva.

La comitiva porteña y el freno previo

La delegación que desembarcó en Posadas estuvo encabezada por Martín Fernández, jefe de Gabinete de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, escoltado por técnicos del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado y funcionarios del SENASA, entre ellos Juan Carlos Figueredo, del área de Tecnologías de la Información del Centro Regional Corrientes-Misiones.

La llegada de los funcionarios se dio tras semanas de cortocircuitos. El paquete ya había sido presentado en septiembre, pero terminó congelado en la Subcomisión de Legislación, Fiscalización y Control, donde los directores resolvieron postergar cualquier votación ante el impacto que tendrían los cambios sobre las atribuciones del organismo yerbatero.

Qué busca desregular el proyecto

El núcleo de la propuesta impulsada por Nación apunta a borrar de un plumazo 21 resoluciones dictadas por el INYM desde su nacimiento hasta diciembre de 2023.

Bajo el argumento oficial de «simplificar trámites» y reducir la burocracia, la iniciativa toca resortes clave:

  • Fiscalización y pesaje: modifica de raíz los controles sobre la materia prima y traslada atribuciones directas de inspección al SENASA.
  • Manejo de datos: altera los registros de producción, stock y comercialización que hasta ahora administraba el Instituto de manera exclusiva.
  • Estructura administrativa: desarma facultades operativas del Directorio y flexibiliza los procedimientos registrales de la actividad.

Entre los directores de la producción la resistencia es marcada. Advierten que ceder las inspecciones y el seguimiento de los movimientos de hoja verde y yerba canchada no es una simple modernización de trámites, sino un vaciamiento operativo que dejaría al INYM sin capacidad real para controlar el mercado interno. Por ahora, el proyecto quedó en suspenso y las definiciones dependerán de lo que dictaminen las asambleas en el interior productivo.