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30 de octubre de 2026

Misiones y Santa Catarina consolidan una agenda binacional para proteger la selva y potenciar el turismo

El gobernador Hugo Passalacqua recibió a intendentes y funcionarios del extremo oeste brasileño para avanzar en el Corredor de Biointegración Transfronterizo, un proyecto que abarca tres millones de hectáreas y busca derribar trabas de conectividad física entre ambos países.

La provincia de Misiones y el extremo oeste del estado de Santa Catarina dieron un nuevo paso en su integración regional tras una reunión de trabajo encabezada por el gobernador Hugo Passalacqua y una delegación de intendentes, secretarios de turismo y referentes del sector productivo brasileño. El eje central del encuentro fue la consolidación del Corredor de Biointegración Transfronterizo Argentina-Brasil, una iniciativa impulsada junto al Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio) orientada a blindar la conservación de la Selva Paranaense y el Bosque Atlántico mientras se articulan circuitos turísticos y científicos de escala regional.

Durante la reunión, Passalacqua remarcó la importancia del trabajo cooperativo y trazó un panorama directo sobre las limitaciones que enfrenta la provincia para consolidar su vínculo con el país vecino. Al recordar que cerca del 90 por ciento de los límites misioneros son internacionales, el mandatario apuntó contra el centralismo nacional y reclamó obras viales y puentes que acompañen el desarrollo de los pasos fronterizos. En esa línea, remarcó que las decisiones que se toman en Buenos Aires suelen demorar la integración física indispensable para el flujo diario de personas, bienes y servicios en las áreas de frontera.

El proyecto abarca una superficie proyectada de tres millones de hectáreas que vincula al Corredor Verde provincial, las cuencas del río Uruguay, el San Antonio y el curso del Pepirí Guasú con 700 mil hectáreas de bosques y reservas en territorio brasileño. La estrategia articula la preservación estricta de flora, fauna y funga con modelos de producción sostenible y el trabajo de la agricultura familiar en las chacras, sumando además la complementariedad turística con los Esteros del Iberá y las localidades del oeste catarinense para que la frontera deje de operar como una barrera burocrática.