La salida de Flávio Bolsonaro de Brasil vía Argentina sumó un nuevo capítulo a la tensión diplomática ya existente entre los gobiernos de javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva. El senador, que perdió el domingo en el balotaje presidencial, ingresó el martes por la noche a Puerto Iguazú junto a su familia, hecho que fue confirmado por Migraciones luego de 24 horas de idas y vueltas en la comunicación oficial. Luego, abordó un avión privado que despegó durante la madrugada del miércoles con destino a Guayaquil, Ecuador. Desde allí, la aeronave continuaría hacia Estados Unidos.
El Gobierno confirmó el ingreso a través del puente internacional Tancredo Neves, en Misiones, a las 22.50 del martes. Según la información oficial, cuarenta minutos después abordaron un vuelo privado de la empresa Baires Fly. El hecho se produjo después que la Justicia brasileña ordenara a Bolsonaro entregar sus pasaportes y le prohibiera salir del país. La medida fue adoptada por el juez Alexandre de Moraes, integrante del Supremo Tribunal Federal, luego de que circularan versiones sobre un posible viaje al exterior tras la derrota electoral, que lo dejará sin fueros desde enero para enfrentar las causas que lo investigan por presunto lavado de activos y evasión fiscal.
El hecho se produjo en un contexto de creciente confrontación entre Milei y Lula. El Gobierno confirmó el martes que no emitirá un pronunciamiento oficial para felicitar al mandatario brasileño por su victoria electoral. El vocero presidencial, Adrián Ravier, dijo que la administración libertaria «tomó nota del resultado», pero descartó un comunicado institucional argumentando que Lula no saludó a Milei cuando este fue electo (pese a que sí felicitó en aquel entonces a las autoridades electas).
La posición argentina frente a la elección brasileña ya había generado diferencias con otros gobiernos de la región que reconocieron el resultado, incluso entre dirigentes ideológicamente distantes de Lula. El propio Donald Trump dijo, al ser consultado por la prensa luego de las eleciones, que Lula le «cae bien» aunque puso un manto de duda sobre la transparencia del proceso.
La controversia alrededor de Flávio Bolsonaro tiene además un antecedente inmediato en la campaña electoral. Durante el primer debate presidencial, Lula le advirtió que, si perdía los comicios, dejaría de contar con inmunidad parlamentaria y podría enfrentar investigaciones judiciales.
“El 25 vas a perder la inmunidad y la vas a tener complicada”, fue la frase que el presidente dirigió al senador, en referencia al día posterior a la segunda vuelta. De esta frase se valieron este miércoles varios de los comunicadores del Ejecutivo para asegurar que el excandidato y su familia corrían peligro. El propio Eduardo Bolsonaro abono la teoría y sostuvo que Flávio debía abandonar Brasil si perdía las elecciones.
fuente: ambito




