El Paraná también empieza a bajar en la zona de las Tres Fronteras.
Ayer domingo 18 de octubre de 2026, la bajante de los ríos Iguazú y Paraná comenzó a hacerse evidente en la región. Según el monitoreo hidrológico de las 8:00 de la mañana, el caudal en las Cataratas del Iguazú se ubicó en 7.960.000 litros de agua por segundo, lo que representa una reducción de casi la mitad frente a los 15.800.000 litros registrados durante el pico de la reciente crecida extraordinaria.
La disminución —que equivale a 7.840.000 litros menos por segundo— significa una caída del 49,6% respecto al máximo alcanzado. A pesar de este marcado descenso, las autoridades aclararon que el volumen actual continúa siendo extraordinariamente elevado: el caudal habitual para esta época del año oscila entre los 1,5 y 1,8 millones de litros por segundo, por lo que el río todavía triplica sus valores normales.
La situación en el río Paraná e Itaipú
En paralelo, el río Paraná también presenta señales de bajante en la zona de la Triple Frontera, aunque la central hidroeléctrica de Itaipú continúa evacuando importantes volúmenes de agua de manera preventiva.
De acuerdo con los datos técnicos de este domingo, la represa opera con un caudal total de entre 18.000 y 19.000 metros cúbicos por segundo (equivalentes a entre 18 y 19 millones de litros por segundo). Una parte de ese caudal se destina a las turbinas para la generación eléctrica, mientras que el excedente se libera a través de las compuertas del vertedero, cuyo aliviadero llegó a superar los 7.000 metros cúbicos por segundo en los momentos de mayor saturación hídrica.
Alivio y monitoreo constante
El descenso del Iguazú lleva alivio y optimismo a la región después de varios días de alertas y crecidas extraordinarias. Cabe recordar que el desborde del río había obligado a aplicar restricciones preventivas en los circuitos turísticos del Parque Nacional y generó una fuerte preocupación en las localidades ribereñas de Misiones.
Sin embargo, los especialistas y organismos de control recomendaron no bajar la guardia y mantener un seguimiento estricto de los registros hidrológicos. Advirtieron que el comportamiento de ambos ríos sigue siendo inestable, ya que nuevas precipitaciones en las altas cuencas, del lado brasileño, podrían revertir la tendencia actual en las próximas horas.




