Hay gente que para ganar seguidores en las redes hace un bailecito en TikTok, y después está este pastor guatemalteco, que decidió subir la vara y mandar un plagio del milagro de Lázaro. El problema es que el guión le quedó un poco flojo de papeles y ahora, en lugar de recibir el diezmo, lo que podría recibir es una condena de hasta cinco años de prisión.
Todo empezó cuando el video de una adolescente saliendo de un ataúd en medio de su propio velorio se volvió viral. Era la hija de 15 años de Abraham Ixcotoyac, un pastor evangélico que parece haber confundido la fe con los efectos especiales.
El relato del hombre es digno de un premio al «Chamuyo del Año». Según el buen Abraham, la chica se descompensó mientras iban al hospital. Pero en lugar de hacer lo que haría cualquier ser humano sensacionalista —como pisar el acelerador y gritar «¡médico!»—, el pastor tuvo una epifanía logística: desvió el camino, se compró un ataúd y le pidió a una cochería que le llevara a la nena adentro del féretro directo para la casa. Eficiencia pura, pensó. ¿Para qué pasar por la guardia si podés ir armando el catering para el entierro?
Un «pequeño» detalle burocrático
El acting venía bárbaro hasta que la piba, lógicamente aburrida de estar acostada en el cajón, se levantó y se puso a dar vueltas por la casa. Ahí fue cuando a los vecinos y a las autoridades les empezó a oler raro el asuntito.
Cuando el Ministerio Público y el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) cayeron al lugar a ver qué clase de brujería era esa, le hicieron al pastor la pregunta del millón: «Che, ¿y el certificado de defunción?». A lo que Abraham, con una soltura envidiable, admitió que no tenía ningún papelito médico que dijera que la chica estaba muerta. Tampoco la había llevado a la morgue. Básicamente, se salteó toda la parte aburrida de la burocracia de la muerte.
Ahora, la Justicia de Guatemala abrió una investigación formal por presunta simulación de fallecimiento, negligencia y lo que sea que aplique cuando metés a una menor de edad en una caja de madera para hacerte el místico. Mientras los peritos intentan reconstruir cómo fue que pasaron del «vamos al hospital» al «compremos un ataúd en combo», el pastor Ixcotoyac reza, pero esta vez para que el juez no lo mande a reflexionar tras las rejas. ¡Milagro!
Fuente: EXTRA




