La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) analiza la posibilidad de que Estados Unidos vuelva a ser la sede de la Copa América en 2028. De confirmarse la designación, el país norteamericano albergaría el torneo continental por segunda edición consecutiva y por tercera vez en su historia, tras haber sido anfitrión en 2016 y 2024.
Si bien la rotación histórica situaba a Ecuador como opción natural y Argentina también figuraba entre los países con intenciones de postularse, la plaza estadounidense tomó fuerza dentro de la entidad madre del fútbol sudamericano. La balanza se inclina a favor del gigante del norte gracias a su infraestructura y al calendario de megaeventos recientes y futuros, que incluye el Mundial de Clubes 2025, la Copa del Mundo 2026 y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en el mismo 2028.
La reiteración de un mismo anfitrión encuentra escasos antecedentes en la historia del certamen. El caso más reciente ocurrió con Brasil en 2019 y 2021, aunque aquella segunda designación respondió a una salida de emergencia por la crisis social en Colombia y las restricciones sanitarias de la pandemia en Argentina. Para hallar una repetición consecutiva en condiciones ordinarias hay que remontarse a Uruguay en 1923 y 1924.
En paralelo a la definición del país organizador, el organismo evalúa una reforma estructural en el formato deportivo: ampliar el cuadro de 16 a 20 combinados nacionales. El esquema proyectado reuniría a las 10 selecciones de la Conmebol, seis plazas para la Concacaf —con Estados Unidos y México como bases fijas— y cuatro países invitados de otras confederaciones, descartando en principio a los europeos por la superposición de fechas con la Eurocopa 2028. Ambas resoluciones permanecen bajo estudio y quedarán supeditadas a las próximas reuniones del Consejo directivo.




