En 22 municipios misioneros, la postal del agro empieza a mostrar otros colores. Misioflor, la primera cooperativa florícola de la provincia, pisa el acelerador con el respaldo directo del gobierno de Hugo Passalacqua y un objetivo concreto: sacar a Misiones de la atomización y convertirla en una potencia proveedora de flores de corte y plantas ornamentales a escala nacional.
Hoy son más de 70 floricultores integrados formalmente bajo la Cooperativa de Productores de Plantas, Flores y Afines Limitada. Pero el dato de mayor impacto productivo y social está en la reconversión: 20 productores tabacaleros abandonaron el esquema tradicional para volcarse de lleno a las flores, apalancados por el Programa Operativo Anual con una inversión de 7 millones de pesos en insumos críticos.
La movida no queda en el entusiasmo chacarero; tiene respaldo técnico y científico pesado. Los plantines salen de la Biofábrica Misiones mediante cultivo de tejidos in vitro —garantizando sanidad y calidad uniforme—, mientras el Ministerio del Agro, el INTA y la Facultad de Ciencias Forestales de la UNaM bajan al territorio con capacitaciones obligatorias, preparación de suelos y el tendido correcto de plásticos para invernáculos.
El modelo cooperativo apunta a un doble frente comercial: abastecer de punta a punta la demanda interna provincial y, con convenios ya firmados bajo el brazo, enviar cargas regulares al gigantesco mercado de Buenos Aires. Misiones pone a jugar su biodiversidad y su capacidad de trabajo asociativo para disputar un negocio que hasta ayer miraba desde afuera.




