La economía sufrió en julio su mayor caída mensual desde la pandemia de Covid-19, ratificando así lo que habían adelantado indicadores sectoriales en rubros como la industria manufacturera o la construcción. De este modo, luce cada vez más difícil evitar la recesión técnica en el tercer trimestre del año.
Este jueves el INDEC informó de manera oficial que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) se derrumbó 2,9% en el séptimo mes del año. Desde marzo y abril de 2020 que no se veían retrocesos de esa magnitud; sacando esos dos meses, que fueron sumamente atípicos por la implementación de la primera cuarentena a raíz de la crisis sanitaria, la contracción fue la peor desde septiembre de 2019, en el ocaso del gobierno de Mauricio Macri.
Desde la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia acotaron que fue el cuarto mayor retroceso para un mes de la serie 2004-2026 (excluyendo la pandemia), «solo comparable a devaluaciones y la crisis internacional de 2008«.

Vale recordar que, previamente, el INDEC había informado un desplome mensual del 5% en la industria manufacturera y del 4,6% para la construcción. Asimismo, el analista financiero Andrés Reschini agregó que, en relación a diciembre del año pasado, el «comercio (uno de los dos rubros con mayor peso en el EMAE, junto a la industria) es el sector más golpeado entre los más sensibles para el termómetro social«.
Las causas del desplome del EMAE en julio
Ante la consulta de Ámbito, el economista de la consultora Equilibra, Gonzalo Carrera, sostuvo que el dato oficializado por el INDEC esta tarde «fue peor a lo esperado». Respecto de las causas del declive, remarcó, por un lado, un factor más «tendencial» relacionado con el magro desempeño de las actividades no primarias, que se ven afectadas por el combo de dólar barato, salarios reales que no levantan y un crédito que tampoco termina de reactivarse. A eso se le sumó, según su análisis, un agro que dejó de crecer y algunos elementos coyunturales que pueden haber influido, en menor medida, como el Mundial.
Precisamente, el ministro de Economía, Luis Caputo, buscó hacer énfasis en los factores transitorios. «En este sentido pueden mencionarse la menor disponibilidad de gas en el caso de la industria manufacturera, las mayores lluvias y nevadas en relación a los promedios históricos para la construcción, la minería y algunos servicios, y las menores horas trabajadas en algunos sectores en relación al mundial de fútbol», justificó en sus redes.
A partir del pésimo julio, la serie desestacionalizada del EMAE retrocedió a mínimos desde marzo de 2025. Los números refuerzan la tendencia de una economía que solo crece en un puñado de sectores, sin ningún tipo de encadenamiento hacia el resto de los rubros.

«En lo que va del año, la actividad cayó en cuatro de los siete meses, lo que refuerza lo que venimos anticipando: una actividad sin motor propio más allá de los sectores primarios, que esta vez tampoco alcanzaron a sostenerla. Con los sectores más intensivos en empleo cada vez más rezagados, se achica el margen para mejorar el ánimo de la sociedad justo cuando empieza a asomar el calendario electoral de 2027″, dijo al respecto Justina Gedikian, analista de renta fija en Cohen Aliados Financieros.
Fuente: ambito



