La última votación de la sesión en el Senado generaba expectativa por la ajustada votación sobre la reforma del régimen de zona frías, que confrontaba voluntades provinciales que trascendían las posturas partidarias. Sin embargo, y tras una fallida estrategia opositora que vacío el recinto para intentar hacer perder el quórum, La Libertad Avanza se respaldó en los aliados provinciales del norte del país para convertir en ley un nuevo esquema, que reduce el régimen en 11 distritos y establece un esquema de subsidios que prioriza los ingresos de los usuarios a través del modelo de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF)
En el inicio del debate, y ante el desplante de Unión por la Patria que dejó vacío el recinto, el santacruceño José María Carambia, siempre esquivo al oficialismo, pidió una moción de cuarto intermedio: se precisaba votar y que haya una mayoría en el recinto, que durante unos minutos se mantuvo en vilo por la posible caída de la sesión por la falta de quórum. Sin embargo, el puntano Bartolomé Abdala -presidente provisional del Senado- pidió 15 minutos de contemplación e incluso le cedió la palabra a la chubutense Edith Terenzi, lo que permitió regresar a la Cámara a los legisladores libertarios.
Después de que Unión por la Patria decida inhibirse de intervenir en la sesión para ejercer presión sobre los dos votos que le daban la mayoría al Gobierno, el oficialismo aceleró el momento de votación y -en medio de un recinto semi vacío- convirtió en ley la reforma por 38 votos a favor contra 8 en contra. El tablero final explicitó la influencia geográfica de las posiciones: acompañaron todos los aliados norteños (incluido salteños, tucumanos, misioneros, catamarqueños y radicales correntinos), mientras que los representantes de provincias en donde impacta el nuevo régimen, como santacruceños y radicales bonaerenses, mendocinos, santafesinos, pampeanos, se sumaron al peronismo en el rechazo.
En la previa, la chaqueña Silvina Schneider (UCR) esclareció que existe un «acuerdo realizado por el Ejecutivo nacional hacia los gobernadores norteños», que consiste en subsidios a las tarifas eléctricas y establecería un régimen de «zona cálida». La expectativa de aliados es que se establezca por resolución e impactaría incluso en distritos que no ofrecieron sus votos, como Formosa. «Sólo circulan rumores acerca de armar alguna resolución administrativa, pero a modo de promesa», criticó el justicialismo a través de un comunicado, ya consumado el triunfo oficialista.
Por su parte, la Secretaría de Energía nacional estimó en u$s400 millones anuales el ahorro que tendría la gestión en este nuevo esquema, fondos que se usarían para pagar las deudas que se mantienen con las distribuidoras y que luego reduciría el 7,5% de recargo que pagan todos los usuarios por transporte energético, hasta llevarlo paulatinamente al 5,85%. El Gobierno planteó que serían 1,6 millones los hogares que dejarán de recibir subsidios, pero la oposición eleva esta cifra a 2,5 millones.
Fuente: ambito




