La Selección argentina atraviesa el momento más complejo desde la llegada de Lionel Scaloni en 2018. La caída ante España en la final del Mundial 2026 abrió un escenario de incertidumbre: el entrenador, con contrato hasta el 30 de diciembre, le manifestó al presidente de la AFA, Claudio Tapia, que está “muy cansado” y evalúa no continuar. Su decisión marcará el rumbo de un equipo que ya inició la etapa post-Messi.
El capitán anunció su retiro definitivo, cerrando un ciclo histórico que incluyó la Copa América 2021, la Finalissima 2022, el Mundial de Qatar 2022, la Copa América 2024 y otra final mundialista en 2026. A su salida se sumó la despedida de Nicolás Otamendi y las dudas de Leandro Paredes, sancionado por la FIFA. También existen interrogantes sobre Emiliano Martínez y Rodrigo De Paul, pilares del ciclo más exitoso de la Albiceleste.
El cuerpo técnico tampoco escapa a la crisis. Walter Samuel, mano derecha de Scaloni durante ocho años, planea iniciar su carrera como entrenador principal en Europa. Su salida obligaría a rearmar un grupo de trabajo justo cuando el DT aún no definió si seguirá. A esto se agregan tensiones económicas: la AFA mantiene deudas con jugadores y colaboradores, un hecho llamativo tras años de bonanza.
La agenda de amistosos refleja la misma fragilidad. La imposibilidad de enfrentar a selecciones europeas limita las opciones y obliga a partidos de menor nivel. En la próxima ventana, entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, los rivales serían Burkina Faso y Benín, con encuentros en el Monumental y el Mario Alberto Kempes, donde se prepara un homenaje a Messi. La última fecha FIFA del año, en noviembre, también está en duda.
Scaloni acumula 104 partidos, con 76 victorias, 18 empates y 10 derrotas, además de cuatro títulos. Sin embargo, hoy enfrenta la decisión más difícil de su carrera: continuar y reconstruir un equipo sin sus referentes históricos, o cerrar un ciclo que marcó la época más gloriosa de la Selección argentina.




