Hay robos que entran en los anales del crimen, y después está lo que hizo “Piñeirito”. En la localidad de Dos de Mayo, la Policía detuvo a Richard P. (22), un joven con un gusto para el crimen tan amplio como confuso. El muchacho no se conformó con una billetera; él prefirió llevarse un monoambiente entero en cuotas.
Todo comenzó cuando Omar (28), un colono del barrio Saltito Cero, fue a revisar sus cosas y descubrió que le habían saqueado la propiedad. Al hacer la denuncia, la lista de objetos robados dejó a los oficiales recalculando el sentido de la vida: una guitarra eléctrica, una amoladora, una garrafa de 10 kilos, cuatro kilos de carne y… un chancho vivo.
El botín es un enigma arqueológico. Nadie sabe si “Piñeirito” quería construir una casa con la amoladora, cocinar los cuatro kilos de carne con la garrafa, musicalizar la velada con la guitarra o armar un dúo folclórico con el chancho. Lo único seguro es que el sospechoso tenía planeado el mejor lunes de la historia de Misiones.
Lamentablemente para sus aspiraciones artísticas y gastronómicas, los efectivos de la Comisaría 2.ª se pusieron la gorra de aguafiestas. Rastrearon al sospechoso, le cortaron el ensayo general y lo metieron preso.
Ahora la Justicia intenta averiguar dónde terminaron los objetos y, fundamentalmente, el porcino. La principal hipótesis es que el delincuente vendió todo por separado, privando al mundo del primer concierto de rock pesado ejecutado por un guitarrista de 22 años y un corista de cuatro patas.




