08 de septiembre de 2026

El negocio de la multa: bajo la excusa de la seguridad, llegan más radares a la Ruta 14

En un país donde las rutas nacionales se caen a pedazos, la prioridad estatal parece seguir siendo una sola: recaudar a costa del bolsillo del conductor.

Con el aval de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), el municipio de Curuzú Cuatiá (Corrientes) sumará seis nuevos dispositivos de control en las rutas nacionales 14 y 119, consolidando un sistema de fiscalización que genera más dudas que certezas sobre su verdadero fin preventivo.

A través de la Disposición 271/2026 —publicada este lunes en el Boletín Oficial— se oficializó la instalación de cinemómetros fijos y sistemas de fotomultas en puntos estratégicos. La tristemente célebre Ruta 14, apodada históricamente como «la ruta de la muerte» por sus falencias estructurales, ahora sumará dos radares fijos de velocidad (modelos SYSTECO DIGIMAX 4.0) en los kilómetros 437,6 y 438,2.

La voracidad fiscalizadora no se detiene en los excesos de velocidad. El municipio también incorporará la tecnología FLUXA WF-1100 para cazar infractores por adelantamientos indebidos y el no uso de luces bajas. Llama la atención la llamativa insistencia de la comuna: originalmente pretendían concentrar los equipos en un solo punto (km 437,8), pero tras una «recomendación técnica», aceptaron ampliar el radio de cobertura para vigilar ambos sentidos de circulación. El negocio se expande, además, a la Ruta 119, sumando otros dos dispositivos a la altura del kilómetro 31,7.

La normativa intenta atajarse de las lógicas críticas e incluye una advertencia casi naíf: el texto oficial aclara que estos sistemas «no deben tener una finalidad exclusivamente recaudatoria» y que la ANSV podrá auditar su funcionamiento. Sin embargo, la realidad de las rutas correntinas demuestra que la prevención suele quedar en un segundo plano cuando las arcas municipales necesitan fondos.

El municipio tiene ahora un plazo de 30 días para acreditar que colocará la cartelería fija que advierta a los conductores sobre la presencia de las cámaras. Habrá que ver si el apuro por señalizar los radares es el mismo que se tiene para reparar las banquinas y el asfalto deteriorado de una traza que sigue cobrándose vidas, mientras el Estado prefiere mirar a través de un lente de fotomulta.