Desde el principio, Capri demostró su jerarquía frente a un Luz y Fuerza que físicamente no estaba a la altura de un equipo como el Azzurro. Zandomeni y Tomás Djenderedjian fueron las principales armas ofensivas: Zandomeni desde el exterior y Djenderedjian penetrando hacia el aro, lastimando así a la defensa local.
En el segundo cuarto, al sacar una diferencia notable, Capri rápidamente decidió rotar su plantilla y darle lugar a los juveniles. Por otra parte, Luz y Fuerza apostaba al manejo de pelota mediante Santa Cruz y a las transiciones rápidas con De Marchi, quien sacaba ventaja de su físico para sumar de a dos. El cuarto terminó con una amplia diferencia de 55-27 para la visita.
Al volver de los vestuarios, los locales mostraron mayor intensidad en la marca, pero no duraría demasiado, ya que no les alcanzarían las piernas para aguantar el ritmo que imponían los dirigidos por Eduardo Díaz. Zandomeni castigó desde la línea de tres y Tarnowyk se impuso en la zona pintada.
Luz y Fuerza, ya cabizbajo, solamente anotó tres puntos cuando faltaban dos minutos para el cierre. El Azzurro, por su parte, apostó por sus juveniles hasta el final del encuentro.
Ya en el último período, a causa de la frustración del local, el partido se tornó muy disputado, con muchas faltas y un juego muy físico. Sin embargo, el conjunto Azzurro supo manejar bien la pelota y cerró el encuentro con autoridad por 109-60.




