22 de agosto de 2026

El peronismo busca captar a los díscolos con el gobierno nacional

El PJ busca seducir a antiguos aliados ante las dificultades del Gobierno.

Más allá de la sintonía entre el oficialismo y los mandatarios, el PJ intenta recuperar el terreno perdido. El Gobierno tiene la billetera como activo, y fuera de la negociación de mejores tarifas para las zonas cálidas y la promesa de las reclamadas, atrasadas e incumplidas obras públicas, pero el deterioro de la situación social y el sol del 2027 en el horizonte empiezan a jugar su partido. En ese marco, tomar una distancia prudente de Milei es una oferta seductora para algunos líderes.

Bien lo sabe, por ejemplo, el misionero Hugo Passalacqua. Rota su alianza con el poderoso Carlos Rovira, el gobernador litoraleño ensaya la confrontación con la Casa Rosada. Ya logró llevarse a Carlos Arce y Sonia Rojas Decutlos dos senadores del oficialismo local, a su campamento. También estudia conformar un bloque propio en diputados junto a alfiles de Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca) y Gustavo Sáenz (Salta).

La semana pasada, Passalacqua recibió en tierra colorada a una comitiva del peronismo federal integrada por los diputados Victoria Tolosa PazEmir Félix y Guillermo Michel; el intendente de Pilar, Federico Achaval; y el dirigente porteño Juan Manuel Olmos, quienes buscan sumarlo a una estructura nacional.

Casi a la par del cónclave, Axel Kicillof desembarcaba en Chaco con la excusa de presentar su libro. La visita no se supeditó únicamente a los asuntos literarios: hubo acto con la CGT local, reunión con intendentes del PJ y un encuentro con empresarios y emprendedores, con la escolta del senador Jorge Capitanich, uno de los pesos pesados en el terruño comandado por el radical violeta Leandro Zdero.

Un día después, Kicillof participó en La Plata de una actividad del PJ que incluyó comitivas de Buenos Aires, Santa FeJujuyLa RiojaNeuquénCorrientes Salta. Incluso estuvieron sectores reactivos al kirchnerismo, como Alberto Marocco, número dos del salteño Gustavo Sáenz. Marocco se reunió con su par bonaerense, Verónica Magario, con quien coincidió «en la importante necesidad de reorganizar una Argentina federal».

Por el contrario, la senadora jujeña Carolina Moisés, también cercana a Sáenz y enfrentada con Cristina Kirchner, se declaró «amablemente desinvitada» horas después de confirmar su presencia en el mitin. En su entorno apuntaron contra «el pensamiento dogmático, poco federal y limitado que demuestran algunos dirigentes a los que les gana el temor».

El viernes, el ministro de Infraestructura y Servicios Públicos de Buenos Aires, Gabriel Katopodis, viajó a Rosario, donde mantuvo un encuentro con intendentes peronistas de Santa Fe, en otro paso para apuntalar la aventura kicillofista en territorio adverso.

El riojano Ricardo Quintela, en tantoes otro de los apóstoles del General que juegan su propio partido. Quintela se dio la tarea de ir en búsqueda de los mandatarios celestes que se alejaron del partido a nivel nacional.

Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil son dos de ellos. Hasta le abrió la puerta al cordobés Martín Llaryora, cultor de un peronismo mediterráneo divorciado con la escudería con sede en la calle Matheu. «Es importante que Martín se sume a este proceso de unidad», afirmó el líder norteño, quien admitió tener «muy buen» vínculo con su par de Córdoba y con el diputado Juan Schiaretti.

El jueves, la provincia de Buenos Aires y La Rioja salieron en tándem a anunciar límites a los créditos «abusivos» y «usureros», un cortafuego contra la epidemia de morosidad y también una diferenciación marcada con la narrativa libertaria del «problema entre privados». Lo cierto es que cada vez son más las jurisdicciones que avanzan con políticas de alivio: Neuquén, La Pampa, Santa Fe, CABA, Misiones, Entre Ríos y Corrientes.