El Gobierno nacional recaudó más de $1,5 billones para obras viales en los primeros dos años y medio de gestión de Javier Milei, pero ejecutó apenas una cuarta parte. El excedente, superior a $1 billón, fue invertido en títulos públicos.
La investigación de Hugo Alconada Mon, publicada por La Nación, revela que los recursos provienen del Sistema Vial Integrado (SisVial), un fideicomiso creado en 2001 para garantizar que los fondos del impuesto a los combustibles se destinen exclusivamente a la red vial nacional. Sin embargo, la subejecución promedio alcanza el 73,8%.
Los montos no utilizados fueron colocados en instrumentos financieros administrados por el Banco Nación, principalmente LECAP, BONCAP y LECER, bajo disposición del Ministerio de Economía. Un exfuncionario describió la operatoria como una “mesa de dinero”, mientras las rutas nacionales muestran un marcado deterioro.
Según el informe, con los recursos retenidos podrían haberse reparado entre 20.000 y 25.000 kilómetros de rutas, casi dos tercios de la red nacional. Gobernadores como Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Alberto Weretilneck (Río Negro) denunciaron el estado crítico de las vías, sumándose sindicatos de Vialidad Nacional y organismos internacionales que advirtieron incumplimientos en obras con financiamiento externo.
La investigación expone así una contradicción: mientras los fondos viales se acumulan en inversiones financieras, la infraestructura nacional enfrenta reclamos por abandono y falta de mantenimiento.



