El trámite es gratis, pero si te agarran «en pampa y de la vía» con tu mascota, la multa te va a costar un ojo de la cara y media pata.
Si pensabas que los únicos estresados por renovar el documento eran los humanos, bienvenido a Villa María, la ciudad cordobesa donde ahora los michis y los caninos también tienen que rendirle cuentas al Registro Civil… bueno, casi. La Municipalidad se puso seria y decretó que perros y gatos deben tener su propio DNI obligatorio.
Olvidate del «miau» y del «guau» como credencial de identidad. A partir de ahora, cada mascota que circule por la vereda deberá estar registrada con nombre, raza, fecha de nacimiento y los datos de su «tutor», que vendría a ser el humano encargado de pagarle el alimento balanceado y, ahora, de tramitarle los papeles.
Un documento gratis, un descuido carísimo
La buena noticia para los bolsillos es que el trámite es absolutamente gratuito. La mala es que, si te dormís en los laureles y las autoridades municipales pescan a tu mascota indocumentada, suelta, mal atada o en condiciones de abandono, el chiste te va a salir más caro que alimentar a un Gran Danés con lomo. Las multas por incumplir las normas de cuidado pueden alcanzar la friolera de $844.000. Sí, leíste bien: casi un millón de pesos por no tener al pibe de cuatro patas en regla.
La medida busca meter en cintura a los dueños irresponsables, frenar el maltrato animal y, de paso, tener un control estricto sobre las denominadas razas peligrosas. Además, promete ser el santo remedio para los animales perdidos: si el gato se va de techada y no vuelve, el DNI facilitará el reencuentro (y el posterior reto del dueño).
Fuente: Infobae




