Tras varias intimaciones y falsas promesas de pago que ya parecían cuentos de terror, la distribuidora de energía aplicó el «acting» definitivo.
Chau medidores. Ahora, la actual conducción liguista está en el ojo de la tormenta en las redes sociales, donde los hinchas los atienden con los tapones de punta. ¡
Lo mejor de este grotesco de «fútbol amateur-miseria» ocurrió el último fin de semana entre Tuyutí y Nacional, por el Provincial. Para zafar del papelón, la Liga consiguió un generador portátil. Todo marchaba sobre ruedas (o sobre cables sueltos), pero a falta de unos minutos para el silbatazo final, el aparatito dijo «no va más». Se quedó sin combustible y dejó a todos masticando bronca en la penumbra. ¡A cargar la tarjeta y a comprar combustible para la próxima fecha!




