25 de marzo de 2026

Guaraní no levanta cabeza: nueva caída y preocupación en Villa Sarita

El «Franjeado» volvió a tropezar, esta vez ante un efectivo La Picada que se llevó el botín de Villa Urquiza. Fue 2-1 en cancha de Brown por la segunda fecha de la Superliga.

Por la segunda jornada de la Superliga posadeña, Guaraní Antonio Franco sumó su segunda derrota consecutiva al caer frente a La Picada, dejando en evidencia que todavía no logra hacer pie en el certamen. En un duelo donde el resultado castigó la falta de eficacia, el equipo de Villa Sarita se fue masticando bronca del estadio Jorge Gibson Brown.

El fútbol no entiende de merecimientos

Durante la primera mitad, Guaraní fue el claro dominador. Con la tenencia del balón y la iniciativa, volcó el juego sobre el campo rival, generando al menos tres situaciones claras de gol. Sin embargo, se topó con un muro defensivo: la sólida zaga central de La Picada, compuesta por Mazacote y Ayala, se mostró impasable y fue el pilar que sostuvo el cero en el arco visitante.

Cuando el primer tiempo se apagaba y parecía que el empate era un hecho, llegó el golpe de escena. En su única llegada profunda, Da Silva bajó un balón con precisión quirúrgica para que Díaz definiera y pusiera el 1-0 parcial. Efectividad total para el «Tren del Oeste» y balde de agua fría para los locales.

La estocada final

En el complemento, el trámite se equilibró. Guaraní, empujado por la obligación, adelantó líneas pero careció de ideas claras para romper el cerrojo rival. La Picada, cómodo en el papel de contragolpeador, aprovechó los espacios cedidos por el fondo franjeado.

A los 45 minutos, cuando el partido moría, un centro llovido desde la izquierda encontró al lateral Martínez, quien sentenció el 2-0. Ya en tiempo de descuento, Mauro Gómez logró el descuento para maquillar el resultado, pero no hubo margen para la épica.

Presente sombrío

El pitazo final decretó el festejo en el oeste de la ciudad y profundizó la crisis en Villa Sarita. No es solo el puntaje ideal que se escapa, sino el bajo rendimiento individual de figuras clave lo que enciende las alarmas. Guaraní deberá trabajar a contrarreloj para revertir una imagen que, por ahora, genera más dudas que certezas en su gente