La Secretaría de Finanzas nacional enfrentará este miércoles una licitación decisiva: deberá renovar vencimientos de deuda por $9,4 billones. El objetivo central será lograr el mayor rollover posible y, al mismo tiempo, contener las tasas en un rango relativamente bajo.
El menú de instrumentos será variado. Habrá letras y bonos capitalizables en pesos, además de opciones vinculadas al dólar, con la intención de atraer distintos perfiles de inversores y diversificar riesgos.
Un antecedente exigente
La operación corresponde a la segunda licitación del año y la última de enero. En la colocación anterior, el Tesoro alcanzó un rollover del 98% ($9,37 billones), aunque debió convalidar un fuerte incremento de tasas. Ese resultado reflejó la menor liquidez bancaria y la elevada volatilidad en los intereses. A ello se sumó el pago del 9 de enero por US$4.200 millones, que dejó las cuentas del Tesoro prácticamente vacías.
Lo que miran los analistas
Los especialistas advierten que la atención estará puesta no sólo en el nivel de rollover, en un contexto de demanda de pesos que estacionalmente comienza a ceder, sino también en las tasas convalidadas y en qué activos concentran mayor demanda.
El menú de instrumentos
- En pesos: letras capitalizables con vencimientos en marzo, julio y noviembre de 2026; reaperturas de bonos con vencimiento en enero de 2027; y letras atadas a la tasa TAMAR.
- Ajustados por CER: letras y bonos, tanto a descuento como cero cupón, con vencimientos entre julio de 2026 y junio de 2028.
- En dólares: una letra vinculada al dólar, cero cupón, con vencimiento el 30 de abril de 2026, que apunta a captar cobertura cambiaria en un escenario de expectativas financieras cambiantes.




