La empresa Lustramax despidió a casi 30 empleados en su planta de Tortuguitas, partido de Malvinas Argentinas. La medida derivó en movilizaciones, cortes y un paro total, mientras los delegados calificaron las desvinculaciones como “ilegales y persecutorias”.
Los trabajadores se concentraron frente a la planta, ubicada en la calle Estados Unidos 4545, y marcharon en reclamo de la reincorporación inmediata. Denunciaron que las cesantías se enmarcan en un Proceso Preventivo de Crisis habilitado por la Provincia, cuya legitimidad cuestionan. La asamblea se declaró en alerta y movilización permanente.
El conflicto se profundizó el lunes con 15 despidos adicionales, entre ellos delegados y activistas gremiales. La asamblea votó un paro total y denunció el ingreso de un patrullero dentro de la planta para “amedrentar y frenar la reunión”, acción que interpretaron como intimidatoria.
El delegado Leandro Gómez rechazó el argumento empresarial de crisis productiva: “Los camiones salen, los fletes salen, la mercadería se distribuye. No hay crisis”, afirmó, contraponiendo el discurso oficial con la actividad cotidiana de la firma.
Los trabajadores también cuestionaron el modo en que se ejecutaron las cesantías. Relataron que al intentar ingresar el lunes por la mañana se encontraron con las puertas cerradas, sin notificación ni telegrama. “La mayoría somos efectivos, simplemente queremos nuestros puestos de trabajo”, señalaron.
En el trasfondo aparecen reclamos salariales y de obra social acumulados desde hace meses: sueldos en blanco y negro, aguinaldo irregular, un bono interno adeudado y cuatro meses de deuda con la cobertura médica. Gómez sostuvo que los despidos son una represalia directa a esas demandas.
La asamblea resolvió defender todos los puestos de trabajo, tanto efectivos como contratados, y rechazar cualquier despido. Al cierre de la jornada, las movilizaciones continuaban y no se registraba ninguna instancia de diálogo formal entre las partes.




