Trabajadores del Instituto de Oncología Ángel Roffo realizaron un abrazo simbólico al edificio para visibilizar la crisis presupuestaria que afecta al centro especializado y a los hospitales universitarios dependientes de la UBA. La falta de recursos, aseguran, ya pone en riesgo la atención de pacientes con cáncer por escasez de insumos, fallas en el equipamiento y falta de acceso a medicamentos oncológicos.
Federico López Ponsati, delegado gremial del Roffo, señaló que “la atención diaria, los estudios, cirugías y tratamientos de personas que llegan desde todo el país están en cuestión” y remarcó la gravedad de los recortes frente a patologías donde “el tiempo urge”.
El instituto, fundado en 1923 y pionero en oncología en Latinoamérica, enfrenta un presupuesto congelado desde noviembre de 2024, lo que impide la reparación de maquinaria, afecta la provisión de opioides y compromete hasta las condiciones edilicias. A esto se suma un congelamiento salarial que ya provocó la pérdida del 60 % del poder adquisitivo y una “fuga de profesionales” con impacto directo en la formación y la investigación.
El Roffo también se vio afectado por la disolución del Instituto Nacional del Cáncer, perdiendo el respaldo de programas de formación como los cuidados paliativos que funcionaban en su sede.